jueves, 3 de julio de 2008

...Y A ESTE TIPO QUE LE PASA...

Unas líneas insolentes:


Ya de tanto machacar a uno lo tienen podrido, pero en serio, a este tipo algo le pasa. Está todos los días hablando mal de la prensa, del que piensa distinto, ve oligarcas por todos lados en un país en vías de subdesarrollo, dice que a su mujer la quieren voltear, sin connotaciones sexuales que no le despierta a nadie. ¿O no será que se la querrá sacar de encima?

Está muy loco este muchacho, pero muy loco, no se acuerda que dejó de ser presidente hace más de 7 meses y que la función pública ya pasó. Da órdenes como si estuviera en el trono. Es ¡insólito! lo que está pasando, el pibe da órdenes y lo que es peor los demás le obedecen, sí, tipos de mayor jerarquía se le arrodillan, sino mírenlo a Scioli, parece un trapo de piso, pusilánime el muñeco, y obvio, peligrosísimo por que estos son los que con tal de cumplir su función genuflexa son capaces de cualquier cosa.

Es triste ver como todo se cae, de a poquito, a pedazos y La Argentina sufre estos especimenes, que tanto daño le hacen.

Por suerte se rodean de gente pensante e inteligente, allí tenemos al filósofo José Pablo Feinmann, un dechado de virtudes democráticas, un hombre que admira al ex y le encanta hablar contra la “oligarquía vacuna”, un tipo que de chico en el colegio, seguro, era el bobo de la clase. Y es claro hoy tiene algo de poder y reconocimiento y se quiere vengar de todos, resentimiento que le dicen. Pero es un intelectual, ¡che!.

Otro tardío, Carlos Escudé, un liberal casi libertino, que desesperado por que no tenía que comer, se entregó a la banelco del ex. Si no, no se entiende ese giro copernicano que ha hecho, hasta lo tildó de “héroe” al muchacho que nunca se va.

Hebe de Bonafini la madre de todos estos turros, al menos ellos lo reconocen y así se entiende, es un problema genético. Han, todos heredado de su madre, el odio al que piensa distinto, al consenso, al demócrata, al libre pensador y por sobre todas las cosas a la avaricia.


Luisito D’Elía, casi pariente, me salvó el apóstrofe y la D mayúscula. Será por eso que me resulta hasta simpático. Es tan obvio, tan de folletín y tan de obediencia debida, que me da un poco de lástima. En la intimidad debe ser un buen tipo.

En fin un ejército peor, que el de Brancaleone, y no me olvido de los De Vido, Jaime, Fernandez, Miceli, Varizat, López, Ulloa, muchos venidos del sur donde se bebían los vientos y acá se la “toman toda”.

De los benditos dirigentes empresarios argentinos, esos, que manejan la UIA, me ha extrañado estos años que se preste Freddy Nicholson, bueno, Blaquier está grande, y solo parece, le da placer salir en las charlas de quincho de Ambito, para que hablen de su casa de mármol, de su cuarto donde la cama parece un féretro, de las estatuas griegas, del buen gusto, de su bodega impresionante, de su flota. Se acordó tarde el hombre.
Manusovich de los comerciantes, un impresentable, no es insólito que tipos como Carlos P. Blaquier, Rocca, Mendizábal, piensen igual que el impresentablemente grasa de Manusovich, ¡mmmm! Algo huele muy mal en La Argentina. O lo que es mejor nos hemos equivocado de modelo, ¿quién? no tenía como referente a un Techint o a un Ledesma. Así nos va y así nos fue.


De todos modos sigo esperando que estos sujetos pongan la cara, es hora que lo hagan, el país lo reclama y además la vida es efímera y soportar a un inestable que le está haciendo la vida imposible al Gobierno constitucional y al pueblo todo es un castigo que no nos merecemos. Ni por todo el oro del mundo.

Ya nos robaron la seguridad, ya nos robaron la justicia (queda La Corte), falta poco para que nos roben el País, por que hace rato que empezaron..

No hay comentarios.: