
Juan, un tranquilo estudiante de derecho y por esas cosas de incontinencia verbal, se le ocurrió decir una grosería, mientras pasaba en auto Isabelita, la entonces presidente de la Nación.
Ni lento ni perezoso se le acercó un Falcon color verde, bajaron dos tipos de piel cetrina, lo agarraron y lo hicieron subir al auto. Eran las 19.30 hs. de un día de semana del año 1975.
Aterrado, empezó a hablar, los tipos lo miraban, no le contestaban y murmuraban en otro idioma,…empezó a balbucear, en inglés, en castellano, en francés…y ahí entendieron, les dijo que era hijo de un diplomático, que nada que ver con la política, que bla, bla, bla. Lo sopapearon un poco y lo tiraron por allí. Eran argelinos.
Epocas bravas, todo se confundía, se hablaba de la “coordina” federal, de los “montos”, de López Rega, del Ministerio de Bienestar Social y sus sótanos, había manifestaciones, caos, y hartazgos varios.
Pasaron los años… dos jóvenes salían de declarar de los tribunales de San Isidro, de pronto ven que los siguen, dos autos, ya no Falcon verde por que no se fabricaba, pero si también de civil y acompañado por motos. Los siguen hasta su casa y exhibiendo una insólita orden judicial, los desnudan, los filman y se llevan sus ropas íntimas. Son los hijos de Herrera de Noble, víctimas de una jueza que añora los años de plomo y un gobierno que sueña con el ejercicio del poder sin control en plena democracia. El uso y abuso de la fuerza, algo genético que está en la cultura de muchos argentinos poderosos, que critican las dictaduras de los otros pero aman la propia. El enano fascista de siempre.
El huevo de la serpiente.
El sueño del ejército propio está plenamente vigente, están los barras bravas al servicio de la “comunidad”, les dan trabajo en organismos oficiales, o los ponen en la plantilla, y ya son útiles para todo servicio, para patotear el lanzamiento de un libro que no le gusta al poder, manifestarse contra el jefe de gobierno opositor, cortar calles y provocar caos vehicular. Y si la cosa se complica usar el “apriete”, Buzzi, De Angeli, algún empresario de por allí, hospital Francés etc.
Son sicarios.
El fútbol y sus hinchadas en particular son una usina creadora de delincuentes a sueldo, hoy que el fútbol es de todos, las hinchadas son del poder, ahí lo vemos a “Bebote" que con todo su grupo va al mundial, premiado por los servicios prestados, o los amigos, dicen, de Bilardo, ya instalados en Sudáfrica.
Bilardo el hombre que mas daño cultural le hizo al fútbol argentino, el día que se escriba en serio la historia del futbol y su barbarie, Carlos Bilardo deberá ocupar un lugar significativo.
Mientras se habla de consensos, conciliación, debate, de enseñanzas del bicentenario, etc. los argentinos seguimos presos de nuestros políticos, del saqueo nacional, de la violencia, del miedo.
Ya se ve a los comunicadores tipo Víctor Hugo o historiadores e intelectuales, llenándose la boca con esos slogans progresistas e ideológicos, que no los deja ver como: nos y los asaltan.
Ellos demonizan a la derecha, emulando al nazismo donde: para ser totalitario primero hay que demonizar al que piensa distinto. Así se hizo con los judíos. Y hacia allá vamos o acaso ya no es un insulto decirle a un tipo que es de “derecha”.
Cómplices de la barbarie.
Y…acá no pasa nada, ¿no es cierto Juan?
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