
Comentar éstos últimos días de enero, me obliga a hablar de la inseguridad y de la delincuencia juvenil.
Es indudable que el incremento de delincuentes juveniles ha sido en forma geométrica en los últimos años y uno de los motivos que le achacan los especialistas del tema, es la liviandad con que los jueces tratan a los imputados “inimputables”.
Hasta la Presidente ha hecho mención culpando a los jueces y como corresponde,los ministros se han hecho eco, Randazzo en particular.
La realidad pasa por un discurso incoherente del Poder Ejecutivo y el fracaso de la doctrina Zaffaroni, que tanto en sus libros “En busca de la pena perdida” como en su famoso “Derecho Penal” es a nivel mundial uno de los paladines del garantismo y el llamado abolicionismo del derecho penal.
Un derecho criminal sin penas.
El Poder Ejecutivo y los jueces en su mayoría, se acogieron con beneplácito a éstos dogmas del garantismo donde la pena es política y no jurídica y no tiene una utilidad social de reeducación ni de prevención.
Así es como se esconden soluciones a la inimputabilidad de menores de 16 años, en un país donde ante ésta permisividad, los mismos son utilizados por los adultos para delitos aberrantes y una sociedad que se encuentra indefensa por las carencias de aptitud y pensamiento de una Ministro de Seguridad y una doctrina que ha hecho estragos en el Poder Judicial.
Se le hecha la culpa al mensajero, como ejemplo, Zaffaroni, quien acusa a los medios de "estigmatizar" a los menores. Él no habla del tema de fondo, no hay respuestas para eso, que es SU gran fracaso.
Es grave esto dada la característica de anomia social que va adquiriendo la sociedad ante un estado ausente en temas tan delicados y sin perspectiva ni horizonte de política alguna.
Los hechos de narcotráfico salidos a la luz marcan un deterioro constante de los niveles de control y seguridad que un gobierno debe brindar. El mismo Poder Ejecutivo se encuentra desorientado y con miedo a “escarbar” ante la previsibilidad de complicidades de alto nivel en este tipo de delitos en general y del narco avión de los Juliá en particular.
Hasta se da la paradoja de que todos "saben" que hay droga en la villa 1-11-14 y mientras los oficialistas hablan de estigmatización, los niños son destrozados y manipulados con el paco que curiosamente allí se fabrica. Y donde no entra nadie. ¿Por que no pueden? o ¿no quieren?.
Pasados ya 7 años de una política permisiva, el deterioro social y su pésima calidad educativa, la brecha entre pobres y ricos es cada vez mayor y es un gran contrasentido ante un discurso progresista que curiosamente hace alarde de lo contrario.
Habría que preguntarle al intendente de Esteban Echeverría, el kirchnerista Fernando Grey, qué apoyo del gobierno central tiene ante la barbarie de la usurpación de los “sin techo” que ocupan tierras privadas y realizan estafas fenomenales a los mismos pobres. El progresismo en su más lamentable caricatura no le da una respuesta acorde al preocupado intendente. Tampoco a la sociedad que se ve venir tiempos peores.Algunos dicen que Egipto está a la vuelta de la esquina, quizás dramatizan demasiado...
Como siempre “la realidad es la única verdad”.